La cuenta que explica el apagón

Tu contrato de luz tiene un número que casi nadie mira: la potencia contratada, en kilovatios. Aparece en la primera página de la factura, y en la mayoría de pisos españoles está en 3,45 kW o 4,6 kW. Ese número es el techo. Si todo lo que tienes encendido a la vez suma más, el interruptor de control salta y te quedas sin luz hasta que bajes el diferencial.

Un calefactor eléctrico de 2000 W consume exactamente eso: 2 kW. No es que consuma "mucho" en abstracto, es que se come más de la mitad de una contratación de 3,45 kW él solo. Con eso ya funcionando, te quedan poco más de 1,4 kW para todo lo demás: nevera, router, luces, tele, cargadores. Suficiente para estar tranquilo. El problema llega cuando alguien pone el microondas (entre 1,2 y 1,5 kW) o enciende el horno.

Por eso el apagón siempre ocurre en el mismo momento: cuando estás cocinando, o cuando se pone la lavadora mientras el calefactor lleva un rato encendido. La secuencia es tan repetida que muchos acaban culpando al calefactor nuevo, y el calefactor no ha hecho nada raro.

Cuánto pide cada cosa de tu casa

Estas son las cifras aproximadas de los aparatos que más pesan en una vivienda normal. No son consumos mensuales: es lo que piden en el instante en que están trabajando, que es lo que hace saltar el contador.

  • Calefactor eléctrico a máxima potencia: 2.000 - 2.400 W
  • Vitrocerámica o inducción, una zona grande: 1.800 - 3.000 W
  • Horno eléctrico: 2.000 - 2.500 W
  • Termo eléctrico calentando: 1.500 - 2.000 W
  • Lavadora (solo mientras calienta el agua): 1.800 - 2.200 W
  • Microondas: 1.200 - 1.500 W
  • Secador de pelo: 1.500 - 2.000 W
  • Plancha: 1.500 - 2.200 W

Fíjate en un detalle importante: la lavadora y el termo solo piden esa potencia durante una parte del ciclo, mientras calientan agua. El resto del tiempo apenas consumen. Por eso a veces la lavadora convive con el calefactor sin problema y otras veces, con el mismo programa, salta todo. Depende de en qué minuto del ciclo esté.

El secador de pelo merece mención aparte, porque es el clásico: calefactor encendido en el baño para que no haga frío al salir de la ducha, y a los cinco minutos secador a tope. Ahí van 4 kW en el mismo enchufe de la misma habitación.

Cinco maneras de no volver a quedarte a oscuras

Antes de llamar a la compañía y subir la potencia, hay cosas que funcionan y no cuestan dinero.

Usa la potencia media, no la máxima

Casi todos los calefactores tienen dos niveles: normalmente 1000-1200 W y 2000-2400 W. El nivel bajo calienta más despacio, pero en una habitación pequeña y cerrada llega perfectamente al mismo sitio, solo que tarda diez o quince minutos más. Y te deja un kilovatio libre para el resto de la casa. En un baño o un despacho, el nivel alto rara vez es necesario más allá de los primeros minutos.

No compartas enchufe ni regleta

Un calefactor de 2000 W va directo a la pared, nunca a una regleta compartida con la tele, el router y dos cargadores. Y nunca con alargadores finos enrollados: el cable se calienta. Esto no es solo cuestión de que salte el automático, es cuestión de seguridad.

Aprovecha el termostato

Un calefactor con termostato no consume 2 kW de forma continua. Calienta hasta la temperatura fijada, se para y vuelve a arrancar cuando la estancia se enfría. En una habitación bien cerrada puede estar parado la mitad del tiempo. El truco es ponerlo a una temperatura realista (20-21 grados) en lugar de dejarlo al máximo, porque al máximo no descansa nunca.

Escalona los aparatos grandes

Lavadora por la noche, horno cuando el calefactor de la habitación está en pausa. Suena a puzzle, pero al cabo de una semana lo haces sin pensar.

Enciende antes, no cuando ya tienes frío

Si pones el calefactor del salón veinte minutos antes de sentarte, funciona a potencia media y llega. Si lo enciendes cuando ya estás tiritando, vas directo al máximo y a la hora punta doméstica.

Qué calefactor comprar si tu cuadro va justo

Si vives en un piso con 3,45 kW contratados y no quieres pagar más cada mes, el calefactor de 2400 W no es tu amigo. Hay alternativas razonables.

Para una habitación pequeña, un despacho o un baño, el cerámico de Jata de 1200 W se queda muy por debajo del techo y calienta lo que tiene que calentar. Es el tipo de aparato que puedes tener encendido mientras se hace la cena sin que nadie se quede sin luz. A cambio, no esperes que levante un salón de veinte metros.

Jata TC73 Calefactor Cerámico 1200W
El Jata TC73 trabaja a 1200 W, la mitad que un calefactor convencional a máxima potencia.

Si el problema es concreto y puntual (el baño por las mañanas, cinco minutos), tiene sentido algo pequeño y barato como el Orbegozo BP 5003, que da calor inmediato y se apaga. Cinco minutos a máxima potencia en un momento en que no hay nada más encendido no hacen saltar nada.

Para estancias donde vas a pasar horas, la jugada distinta es un aparato de inercia con termostato bueno. Un radiador de aceite de Orbegozo declara 2000 W, pero el termostato lo mantiene apagado buena parte del tiempo una vez la habitación está caliente: el pico existe, pero no es continuo. Y si quieres que ese pico ni siquiera aparezca, el emisor térmico de pared de la misma marca trabaja a 1300 W y está pensado precisamente para estar encendido muchas horas seguidas sin sobresaltos.

Los modelos con Wi-Fi y programación, como el Ready Warm 10100 de Cecotec, resuelven otra parte del problema: programas la habitación para que caliente entre las siete y las ocho de la mañana, que es cuando no hay nada más funcionando, y a la hora de la comida no hay coincidencia posible.

Cuándo sí merece la pena subir la potencia

Subir de 3,45 a 4,6 kW es una llamada a la comercializadora y un cambio en la factura. No es gratis: el término de potencia se paga todos los días del año, uses o no esos kilovatios, así que un mes de julio también lo estarás pagando. Consulta en tu factura cuánto te cobran por kW y multiplica por doce antes de decidir.

Tiene sentido si la casa es toda eléctrica (cocina de inducción, termo, sin gas) y el apagón es semanal. Con vitrocerámica, horno, termo y calefacción eléctrica, 3,45 kW se quedan cortos hagas lo que hagas. Si en cambio saltan los plomos tres veces al invierno y siempre por lo mismo, sale mucho más a cuenta cambiar el hábito o cambiar de calefactor.

Hay una tercera vía que poca gente considera: algunas comercializadoras permiten contratar potencias distintas para el tramo de día y el de noche. Si tu problema se concentra en la franja de mediodía, ahí hay margen.

Lo que no funciona es manipular el limitador o encadenar ladrones en el mismo enchufe. El automático que salta no es un fastidio: es lo que impide que un cable de sección insuficiente se caliente hasta donde no debe.