Cómo eliminar los ácaros en casa: las cuatro medidas que funcionan

Para eliminar los ácaros en casa hay que quitarles el agua y la comida: mantener la humedad relativa por debajo del 50 %, lavar sábanas y fundas a 60 grados cada una o dos semanas, poner fundas antiácaros de trama cerrada en colchón y almohadas, y aspirar con filtro HEPA. El purificador de aire ayuda con el polvo en suspensión, pero va el último.

El orden no es caprichoso. Las tres primeras medidas atacan donde vive la colonia (la cama) y la cuarta solo recoge lo que ya se ha levantado al aire. Si inviertes el orden, te gastas el dinero en un aparato y sigues durmiendo encima del problema.

Conviene saber contra qué peleas. El ácaro del polvo doméstico mide entre 0,2 y 0,3 mm, no pica ni se mete bajo la piel y no se ve a simple vista. Lo que provoca estornudos, nariz tapada al despertar, picor de ojos o crisis de asma no es el bicho: son sus heces y los restos de su cutícula, unas partículas proteicas que se pegan al tejido y se liberan en cuanto te mueves en la cama. Un colchón usado puede albergar cientos de miles de ejemplares, y la mayoría están en los primeros centímetros de la superficie, justo debajo de ti.

Por qué la humedad es la clave: bajar del 50 %

Los ácaros no beben. Absorben el vapor de agua directamente del aire a través de unas glándulas, y por eso dependen tanto de la humedad ambiente. Su zona cómoda está entre el 65 y el 80 % de humedad relativa con temperaturas de 20 a 25 grados, es decir, las condiciones de un dormitorio español en otoño con la ventana cerrada. Por debajo del 45-50 % de humedad relativa mantenida se deshidratan y la población empieza a colapsar en cuestión de semanas.

El primer paso cuesta unos diez euros: un higrómetro en la mesilla. Sin medir vas a ciegas, porque la sensación de humedad engaña y la cifra cambia mucho entre el salón y el dormitorio de la cara norte. Lo que buscas es una lectura estable entre el 40 y el 50 %. Por debajo del 35 % empiezan las molestias de garganta seca y tampoco interesa.

Para llegar ahí, por este orden:

  • Ventilar 10 minutos al día en cruzado, mejor a media mañana, y abrir la ventana del baño después de la ducha.
  • No secar la ropa en el dormitorio. Un tendedero suelta entre uno y dos litros de agua al aire de la casa.
  • Deshumidificador si el higrómetro se queda clavado en el 60-65 % pese a ventilar. Es lo normal en bajos, pisos con poca orientación o viviendas en la costa.

Para un piso entero con humedad persistente, un equipo de condensador tipo el Pro Breeze OmniDry 20L tiene margen de sobra para sostener el 50 % en 70-90 m² trabajando por ciclos. En consumo, un aparato de esa capacidad se mueve en el entorno de los 300-400 W cuando el compresor está en marcha; a 0,15 €/kWh y funcionando unas seis horas al día salen entre 8 y 11 euros al mes, menos conforme la casa se seca y el higrostato lo apaga solo. No hace falta tenerlo en el dormitorio de noche: si bajas la humedad del conjunto de la vivienda durante el día, el dormitorio acompaña.

Lavar la ropa de cama a 60 grados: cada cuánto y qué más

Aquí no hay atajo: el agua a 40 grados arrastra parte del alérgeno pero no mata al ácaro, que sobrevive al ciclo y vuelve a la cama limpio y contento. A 60 grados muere y además se desnaturalizan buena parte de las proteínas alergénicas. Es el motivo por el que la etiqueta de la ropa de cama importa tanto como su tacto.

  • Sábanas, fundas de almohada y funda nórdica: a 60 grados cada semana o, como mucho, cada dos.
  • Almohada y relleno nórdico: cada dos o tres meses si admiten lavado; si no, al menos airearlos al sol varias horas.
  • Mantas, colchas y plaid del sofá: entran en el mismo ciclo que las sábanas.
  • Peluches y cojines que no aguantan 60 grados: 24-48 horas en el congelador a -18 grados matan al ácaro; después hay que lavarlos igualmente a la temperatura que toleren, porque el alérgeno sigue ahí.

Secar bien es parte del lavado. Una funda que se queda húmeda dos días colgada en el interior del piso vuelve a ofrecer el ambiente que buscan. Secadora, sol o habitación ventilada.

Colchón, almohadas y sofá: dónde está de verdad la colonia

La medida con mejor relación esfuerzo-resultado de toda la lista son las fundas antiácaros con cremallera para colchón y almohadas. No son las fundas impermeables de plástico de hace veinte años: se trata de tejidos de trama muy cerrada, con poros por debajo de 6 micras, que dejan pasar el aire pero no las partículas de alérgeno. Encapsulan lo que ya hay dentro del colchón y evitan que se alimente de tu piel. Una funda decente dura años y se lava con el resto de la cama.

El resto de hábitos suman menos, pero suman:

  • No hacer la cama nada más levantarte. Dejar las sábanas abiertas media hora permite que se evapore el medio litro de sudor de la noche; una cama hecha de inmediato conserva esa humedad todo el día.
  • Aspirar el colchón una vez al mes con aspiradora de filtro HEPA, y pasar el aspirador por el dormitorio dos veces por semana. Sin HEPA, buena parte del polvo fino vuelve a salir por el escape.
  • Menos textil en el dormitorio: alfombras gruesas, cortinas pesadas y cajas de ropa bajo la cama son almacenes de polvo que casi nunca se lavan.
  • Cambiar la almohada cada dos o tres años. Es la pieza que más carga acumula y la que tienes pegada a la cara ocho horas.

¿Sirve un purificador con filtro HEPA contra los ácaros?

Sirve, pero conviene entender para qué. Las partículas de alérgeno de ácaro son relativamente pesadas, de entre 10 y 40 micras, y caen al suelo en pocos minutos cuando se levantan. Un purificador no va a sacar nada de dentro del colchón ni va a sustituir al lavado a 60 grados: ningún aparato aspira a través de un tejido.

Lo que sí hace, y se nota en narices sensibles, es limpiar el aire en los momentos en que el alérgeno está en suspensión: al hacer la cama, al aspirar, al sacudir una manta o al andar sobre una alfombra. También retiene el polvo fino que acabaría depositándose otra vez sobre la cama. Para eso necesitas tres cosas: filtro HEPA real (H11 a H13), caudal suficiente para la habitación y que sea lo bastante silencioso como para dejarlo encendido toda la noche, que es cuando más tiempo pasas en ese aire.

Como regla de caudal, en un dormitorio tipo de 12 m² con 2,5 m de techo hay unos 30 m³ de aire; para cinco renovaciones por hora, lo recomendable en casos de alergia, hacen falta unos 150 m³/h de CADR. Casi cualquier modelo de dormitorio cumple, el problema suele ser el ruido.

El Levoit Core 300S es el ejemplo claro: 22 dB en modo noche y 7 W de consumo. Encendido las 24 horas en modo silencioso son unos 5 kWh al mes, menos de un euro a 0,15 €/kWh, así que el coste de tenerlo siempre en marcha es irrelevante comparado con lo que cuestan los filtros de recambio. Si duermes con el sueño muy ligero, el Philips AC0650 de la Serie 600 baja a 19 dB en reposo con 12 W, y es de los pocos que de verdad desaparecen de fondo. Para un dormitorio grande o una habitación de hasta 35 m², el Levoit Core 200S mantiene el equilibrio sin pasar de los cien euros.

Philips AC0650/10 Serie 600 Wi-Fi
El Philips AC0650 trabaja a 19 dB en reposo: pensado para dejarlo encendido toda la noche junto a la cama.

En el salón, donde el sofá y las alfombras son el segundo foco de la casa, el caudal manda más que el silencio: un KNKA APH3000 con CADR de 300 m³/h cubre una estancia de 30-35 m² con holgura, y para espacios abiertos de cocina y salón juntos el Philips 3200 AC3210 llega a 130 m² con 36 W. Lo que no hace falta en ningún caso es ionizador ni función de ozono: no eliminan ácaros y el ozono irrita las vías respiratorias que precisamente intentas proteger.

Si tuvieras que quedarte con una sola cosa de todo esto, quédate con el higrómetro y el programa de 60 grados. Bajar la humedad por debajo del 50 % y lavar la cama en caliente cada semana reducen la población real; las fundas antiácaros la encierran y el purificador recoge lo que queda flotando. En ese orden, las mañanas con la nariz tapada empiezan a espaciarse en tres o cuatro semanas, que es lo que tarda la colonia en notar que se le ha acabado el agua.

Preguntas frecuentes

¿Un purificador elimina los ácaros del colchón?

No. El purificador filtra partículas que están en el aire, y el alérgeno de ácaro pesa lo suficiente como para caer al suelo en minutos. Dentro del colchón no llega: para eso están la funda de trama cerrada y el lavado a 60 grados.

¿A qué humedad mueren los ácaros?

Por debajo del 45-50 % de humedad relativa mantenida se deshidratan, porque absorben el agua directamente del aire. No es inmediato: hablamos de semanas con la lectura estable, no de un día suelto con la ventana abierta.

¿Vale con lavar las sábanas a 40 grados?

Se arrastra parte del alérgeno, pero el ácaro sobrevive al ciclo. Si la prenda no admite 60 grados, una alternativa es congelarla 24 horas a -18 grados y lavarla después a la temperatura que tolere.

¿Hay que tirar el colchón si hay ácaros?

Casi nunca. Con una funda antiácaros con cremallera, aspirado mensual y la humedad controlada, un colchón en buen estado sigue siendo perfectamente utilizable. La almohada sí conviene renovarla cada dos o tres años.