Para qué sirve un purificador de aire: lo que hace de verdad

Un purificador de aire sirve para atrapar las partículas que flotan en una habitación: polvo, polen, caspa de mascota, esporas de moho, humo y partículas finas del tráfico. Aspira el aire, lo pasa por un filtro HEPA y lo devuelve limpio. Eso es todo su trabajo. No quita humedad, no genera oxígeno y no sustituye abrir la ventana.

La pieza clave es el filtro HEPA H13, que según los fabricantes retiene el 99,97% de las partículas de 0,3 micras. Ese tamaño no es casual: es el más difícil de capturar, así que por encima y por debajo el rendimiento es todavía mejor. Delante suele haber una prefiltro de malla para el pelo y las pelusas, y detrás una capa de carbón activo para los olores.

El dato que importa al comprar no es el número de filtros, sino el CADR (metros cúbicos de aire limpio por hora). Un modelo de 140-180 m³/h basta para un dormitorio de 10-14 m², mientras que un salón de 25-30 m² pide 250-300 m³/h si se quiere renovar el aire varias veces por hora. El KNKA APH3000, con 300 m³/h de CADR cubre ese rango de salón; el Levoit Core 200S está pensado para habitaciones de hasta 35 m², que en la práctica significa un dormitorio normal con el aire renovándose dos o tres veces por hora.

Lo que sí cambia con un purificador, según cuentan quienes conviven con alergias o animales:

  • Menos polvo depositado en muebles y estanterías al cabo de las semanas.
  • Noches más llevaderas en temporada de polen, sobre todo si se duerme con la ventana cerrada.
  • Olor a perro o a gato mucho menos presente en la habitación donde está el aparato.
  • Humo de cocina o de una vela que se disipa en minutos en vez de en media hora.

Y lo que no cambia: la sensación de aire cargado cuando hay mucha gente en una habitación cerrada. Eso es CO2, y ningún filtro lo toca.

Levoit Core 200S Wi-Fi 35 m²
El Core 200S cubre habitaciones de hasta 35 m², el tamaño típico de un dormitorio español.

¿Sirve un purificador de aire para la humedad?

No. Es probablemente el malentendido más extendido y conviene dejarlo claro: el vapor de agua atraviesa un filtro HEPA sin inmutarse. Las moléculas de agua son miles de veces más pequeñas que las partículas que retiene el filtro. Un purificador encendido doce horas en un dormitorio con el 75% de humedad lo dejará exactamente con el 75% de humedad.

Para bajar la humedad el aparato es otro, el deshumidificador, que enfría el aire por debajo del punto de rocío para condensar el agua y recogerla en un depósito. Son dos máquinas con trabajos distintos y, en una casa con condensación en los cristales y manchas negras en las esquinas, el orden lógico es primero secar y después filtrar.

Sí hay un matiz: donde hay moho activo hay esporas en el aire, y esas esporas sí las captura un HEPA. El purificador reduce la cantidad que respiras, pero no corta el problema. Mientras la pared siga húmeda, el moho seguirá creciendo y soltando esporas más rápido de lo que el filtro las recoge. Es un parche razonable, no una solución.

Con el CO2 pasa lo mismo. Ni el HEPA ni el carbón activo lo retienen. Un dormitorio con dos personas durmiendo y la puerta cerrada pasa de 400 ppm a más de 1.500 ppm en una noche, con purificador o sin él. La única forma de bajarlo es meter aire de fuera.

¿Sirve para el humo del tabaco?

A medias, y conviene entender por qué. El humo del tabaco tiene dos componentes: las partículas sólidas (alquitranes, PM2,5) y los gases (nicotina volatilizada, benceno, acroleína, amoniaco). Las partículas las retiene el HEPA sin problema, y ahí la mejora es visible: esa neblina azulada que se queda flotando en el salón desaparece mucho antes.

Los gases son harina de otro costal. Dependen del carbón activo, y la cantidad que lleva un purificador doméstico de 90 a 200 euros es pequeña, unos gramos repartidos en una lámina. En una casa donde se fuma a diario ese carbón se satura en dos o tres meses y a partir de ahí deja de absorber olor, aunque el aparato siga funcionando y el filtro parezca entero.

Tampoco hace nada contra el humo de tercera mano: la nicotina que se impregna en el sofá, las cortinas y la pintura. Eso se va lavando los tejidos, no filtrando el aire. Si en casa se fuma, un purificador con buen caudal como el Philips 3200 AC3210, para estancias de hasta 130 m² ayuda a que el salón se recupere rápido entre cigarrillo y cigarrillo, pero habrá que contar con cambiar el filtro más a menudo de lo que marca el fabricante.

¿Sirve como ventilador o sustituye a ventilar la casa?

No a las dos cosas. Un purificador mueve aire, sí, pero un ventilador de sobremesa modesto desplaza 1.500 o 2.000 m³/h y un purificador de dormitorio se queda en 150 o 300 m³/h, repartidos además hacia arriba en la mayoría de los diseños de torre. No vas a notar brisa ni alivio en una noche de julio. Y como el motor consume electricidad, el balance térmico de la habitación es ligeramente positivo: calienta un poco, no enfría.

Lo de ventilar es más importante. Un purificador recircula el aire de la habitación: lo coge, lo limpia y lo devuelve. No introduce aire nuevo. Por eso no baja el CO2, no elimina olores de cocina que siguen generándose ni compensa una casa cerrada tres días. Abrir las ventanas diez minutos por la mañana sigue siendo obligatorio aunque tengas purificador; si vives en una avenida con tráfico, la rutina sensata es ventilar rápido y dejar el aparato trabajando media hora después, para recoger lo que haya entrado.

¿Merece la pena? Consumo, ruido y quién nota la diferencia

El consumo es el argumento menos problemático. El Levoit Core 300S gasta 7 W en modo noche: veinticuatro horas al día son unos 5 kWh al mes, alrededor de 0,75 euros con la luz a 0,15 €/kWh. El Philips AC0650 de la Serie 600, con 12 W, se va a poco más de un euro al mes en marcha continua. Incluso el Philips 3200, el más potente de la selección con 36 W, no pasa de unos 3,9 euros mensuales encendido todo el día, y rara vez tiene sentido dejarlo a tope. El gasto real está en los filtros: entre 20 y 40 euros al año según el modelo y el uso.

El ruido sí decide si acabas usándolo. En el dormitorio, cualquier cosa por encima de 30 dB molesta a quien tiene el sueño ligero. Los 22 dB del Levoit o los 19 dB declarados por Philips en reposo son prácticamente inaudibles. Eso sí: en modo noche el caudal baja mucho, así que la limpieza seria conviene hacerla con la habitación vacía, a velocidad media, y dejar el silencioso para dormir.

Quién nota la diferencia de verdad, por lo que cuentan los compradores:

  • Alérgicos al polen, a los ácaros o a los epitelios de animales, sobre todo durante la noche.
  • Casas con perro o gato en pisos pequeños, donde el pelo y el olor se concentran.
  • Viviendas en calles con mucho tráfico o cerca de obras.
  • Hogares con fumadores, con la limitación del carbón activo ya comentada.

Y quién no lo va a notar: una casa ventilada, sin animales, sin alérgicos y sin fuentes de partículas. Ahí el purificador funciona, filtra lo que hay, pero lo que hay es poco y la sensación es la de no haber cambiado nada. Si tu problema es humedad, moho o aire cargado, el dinero está mejor puesto en un deshumidificador o en revisar la ventilación.

Preguntas frecuentes

¿Hay que dejarlo encendido todo el día?

Lo ideal es dejarlo en automático: el sensor PM2,5 sube la velocidad cuando detecta partículas y baja cuando el aire está limpio. Modelos como el Cecotec TotalPure 2000 o los Levoit con sensor hacen justo eso, y el consumo medio se queda muy por debajo del nominal.

¿Dónde se coloca para que funcione?

En el suelo o sobre un mueble bajo, a 20-30 cm de la pared y sin muebles delante de la entrada de aire. En el dormitorio, cerca de la cama pero no apuntando directamente a la cara. Las esquinas y el interior de los armarios son los peores sitios.

¿Cada cuánto se cambia el filtro?

Los fabricantes dan entre 6 y 12 meses. Con mascotas, fumadores o alergias esa cifra se acorta. El prefiltro se aspira cada dos o tres semanas; el HEPA no se lava nunca, porque el agua destroza la fibra y deja de retener.

¿Sirve para virus como la gripe?

Captura parte de los aerosoles que los transportan, y por eso ayuda en una habitación compartida, pero no es una barrera. Si una persona contagiada está a un metro de ti, el aire que respiras no ha pasado por el filtro.