Cómo calentar la casa barato: el orden correcto

Para calentar la casa barato, el orden es este: primero abrígate tú, después cierra puertas para reducir el volumen de aire a calentar, luego tapa las corrientes de puertas y ventanas y solo al final enciende un aparato, y únicamente en la habitación donde estés.

Hecho en ese orden, el calefactor funciona menos horas y a menos potencia. Hecho al revés, el aparato pelea contra una casa entera que pierde calor por cinco sitios a la vez.

Las cuatro medidas, por orden de rentabilidad:

  • Calentar a la persona, no los metros cuadrados. Una manta eléctrica de 60-100 W cuesta alrededor de 1,5 céntimos por hora. Un calefactor de 2000 W, veinte veces más.
  • Reducir el volumen. Cerrar la puerta del salón convierte 70 m² en 18 m². Es gratis y es lo que más se nota.
  • Tapar corrientes. Un burlete adhesivo y una guarda de puerta cuestan unos pocos euros en cualquier ferretería y evitan que el aire caliente se vaya por abajo.
  • El aparato adecuado. Cerámico si necesitas calor en cinco minutos, radiador de aceite si vas a estar tres o cuatro horas en la misma habitación.

Qué hacer hoy si han avisado de ola de frío

Calienta a la persona antes que a la habitación

Suena obvio y casi nadie lo aplica del todo. Dos capas finas aíslan más que un jersey gordo, los calcetines de lana marcan más diferencia que subir dos grados el termostato, y una manta por encima de las piernas mientras ves la tele hace innecesario mantener el calefactor a tope.

Si pasas muchas horas sentado —teletrabajo, estudio, sofá— la manta eléctrica o el cojín térmico son, con diferencia, la forma más barata de estar cómodo. El calefactor pasa entonces a ser un apoyo para quitar el frío ambiente, no la única fuente de calor.

Cierra puertas y elige una habitación

Calentar un piso entero a 21 °C durante una ola de frío es caro para cualquiera. La alternativa razonable es concentrar: una habitación con la puerta cerrada, con el calefactor dimensionado para ella, y el resto de la casa a la temperatura que quede. De noche, el dormitorio; de día, el salón o el despacho.

Como referencia aproximada, hacen falta unos 80-100 W por metro cuadrado en una vivienda mal aislada. Un cuarto de 12 m² se apaña con 1000-1200 W; un salón de 20 m² pide los 2000 W completos.

Tapa por dónde se escapa

En pisos antiguos, el aire frío entra por debajo de las puertas, por los marcos de las ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico y por la caja de la persiana. Un burlete en el marco, una guarda bajo la puerta y cortinas gruesas cerradas al anochecer son intervenciones de diez minutos que reducen las horas que tiene que trabajar el calefactor.

Ventilar sigue siendo necesario, incluso con frío. Cinco o diez minutos con las ventanas abiertas de par en par renuevan el aire sin enfriar los muros; dejar una ventana entreabierta toda la mañana sí que enfría la casa de verdad.

Cuánto cuesta calentar una habitación por hora

La cuenta es sencilla: vatios partido por mil, multiplicado por el precio del kWh. Tomando 0,15 €/kWh como referencia (una tarifa media de invierno, con impuestos; la tuya puede variar entre 0,10 y 0,25 según contrato y hora):

  • Manta eléctrica, 100 W: 0,015 €/hora. Menos de medio euro al mes usándola tres horas diarias.
  • Calefactor de 1200 W: 0,18 €/hora a plena potencia.
  • Calefactor o radiador de 1500 W: 0,225 €/hora.
  • Calefactor de 2000 W: 0,30 €/hora. Tres horas al día durante un mes son unos 27 €.

Ese cálculo es el peor escenario, con el aparato al máximo todo el rato. En la práctica, cualquier modelo con termostato decente se apaga y se enciende por ciclos una vez alcanzada la temperatura, y el consumo real baja a la mitad o menos. Por eso el termostato importa más que la etiqueta de "bajo consumo": un aparato que mantiene 20 °C encendiéndose el 40 % del tiempo gasta mucho menos que otro de la misma potencia funcionando sin parar.

Cerámico o radiador de aceite para calentar una habitación rápido

Son dos herramientas distintas y la elección depende de cuánto tiempo vas a estar en la habitación.

El cerámico mueve aire caliente con un ventilador: notas el calor en treinta segundos y la habitación se temperá en diez o quince minutos. En cuanto lo apagas, el calor desaparece casi igual de rápido, porque no hay masa que lo almacene. Es lo que quieres para el baño antes de la ducha, para quitar el frío de golpe al llegar a casa o para una habitación que usas a ratos. El Pro Breeze Mini Cerámico 2000W es el ejemplo típico: cabe en una mano, oscila y por lo que cuenta la gente que lo ha comprado cumple de sobra en cuartos de 10 a 15 m². A cambio, hace ruido de ventilador.

El radiador de aceite va al revés: tarda entre diez y veinte minutos en empezar a notarse, pero calienta por radiación y sigue dando calor un buen rato después de apagarse. Para tres o cuatro horas seguidas en el salón, o para el dormitorio antes de acostarse, compensa. El Orbegozo RF 2000 de 9 elementos cubre esa función sin ruido mecánico y por un precio contenido; el inconveniente es que pesa y que no sirve si lo que necesitas es calor inmediato.

Orbegozo RF 2000 Radiador de Aceite
Un radiador de aceite tarda en arrancar, pero mantiene el calor después de apagarse.

Si el problema añadido es el ruido —dormitorio, habitación de un niño, videollamadas—, el término medio es un cerámico de los que cuidan el ventilador. El Dreo Atom 316 es el que mejor reputación tiene en ese apartado dentro de su rango de precio: 1500 W, termostato ajustable al grado y 1,38 kg, lo que permite moverlo de la mesa a la mesilla sin pensarlo. Quienes lo han comprado hablan de un zumbido de fondo, no del soplido típico de los termoventiladores baratos.

Un apunte de seguridad que durante las olas de frío se olvida: cada calefactor de 2000 W tira unos 9 amperios. Dos enchufados en el mismo circuito, más la vitrocerámica o el microondas, y salta el automático. Mejor repartirlos por estancias y enchufarlos directamente a la pared, sin regletas ni alargadores finos.

La diferencia entre pasar la ola de frío cómodo y pasarla con la factura disparada no está en el aparato que compres, sino en cuántos metros cuadrados decides calentar y en lo bien tapadas que estén las rendijas. Un cerámico de 40 € en la habitación correcta, con la puerta cerrada y un burlete en la puerta, calienta mejor que un aparato de 150 € luchando contra un pasillo abierto.

Preguntas frecuentes

¿Qué calefactor gasta menos luz?

A igualdad de vatios, todos consumen lo mismo: 2000 W son 2 kWh por hora de funcionamiento. Lo que marca el gasto real es el termostato, el tamaño de la habitación y las horas de uso, no la tecnología del aparato.

¿Cuánto cuesta tener un calefactor de 2000 W encendido toda la noche?

Ocho horas a plena potencia con el kWh a 0,15 € salen 2,40 €. Con termostato y la puerta cerrada, lo normal es que trabaje cerca de la mitad del tiempo y se quede en torno a 1,20 €. Dormir con un calefactor de aire resecando el ambiente no es muy recomendable; una manta eléctrica cuesta céntimos y descansa mejor.

¿Es más barato dejar la calefacción puesta todo el día o encenderla a ratos?

En un piso mal aislado, a ratos y por estancias. Mantener toda la casa caliente las 24 horas solo compensa en viviendas con buen aislamiento, donde la pérdida de calor es lenta.

¿Qué hago si solo tengo una habitación muy fría?

Cierra su puerta, tapa la rendija inferior, baja la persiana al anochecer y coloca el calefactor en el suelo y lejos de cortinas. Si la usas a ratos, un cerámico; si pasas horas en ella, un radiador de aceite o un emisor térmico.