Deshumidificador vs ventilar: qué consume menos

Ventilar consume cero vatios, pero cuesta calefacción: renovar el aire de un piso de 80 m² con 15 °C de diferencia entre dentro y fuera se lleva alrededor de 1 kWh, unos 18 céntimos a 0,18 €/kWh. Un deshumidificador de 12 litros trabajando seis horas gasta cerca de 1,8 kWh, unos 32 céntimos.

Las cifras se parecen más de lo que la gente espera. La diferencia real es otra: ventilar solo seca si el aire de fuera trae menos agua que el de dentro. Cuando no la trae, abrir la ventana no quita humedad, la mete.

Hay un detalle que casi nadie tiene en cuenta: el deshumidificador devuelve al cuarto prácticamente toda la energía que consume en forma de calor, más el calor latente que libera al condensar el agua. Esos 1,8 kWh no desaparecen, calientan la habitación 1 o 2 grados. Si calientas con radiadores eléctricos, lo que gasta el deshumidificador se lo ahorra la calefacción casi al completo. Si calientas con gas o con bomba de calor, el intercambio sale algo peor, pero sigue sin ser dinero tirado.

Cuánto cuesta cada opción al mes

Con el kWh a 0,18 € (precio medio orientativo de tarifa regulada con impuestos; ajústalo al tuyo), estas son las cuentas de un mes de invierno:

  • Ventilar en cruz dos veces al día, 8-10 minutos: renueva el aire casi por completo. Con 15 °C de salto térmico y calefacción eléctrica, unos 2 kWh diarios de recalentamiento, cerca de 11 € al mes. Con bomba de calor (COP 3), baja a unos 3,60 €.
  • Deshumidificador de compresor de 12 L, 300 W, 6 h al día: 1,8 kWh diarios, unos 9,70 € al mes. Y la mayor parte vuelve como calor a la habitación.
  • Deshumidificador de 20 L, 420 W, 6 h al día: 2,5 kWh diarios, alrededor de 13,60 € al mes, en una casa que normalmente es más grande.

La conclusión práctica es que ninguna de las dos opciones arruina a nadie. El criterio para elegir no debería ser el consumo, sino cuál de las dos funciona en tu situación.

Cuándo abrir las ventanas seca de verdad

La regla está en la humedad absoluta, los gramos de agua que lleva cada metro cúbico de aire. El porcentaje que marca el higrómetro engaña, porque depende de la temperatura: el aire frío sostiene muy poca agua aunque esté al 90 %.

  • Fuera, 5 °C y 90 % de humedad: 6,1 g/m³
  • Fuera, 10 °C y 90 %: 8,5 g/m³
  • Fuera, 18 °C y 95 % (día de lluvia templado): 14,6 g/m³
  • Dentro, 20 °C y 60 %: 10,4 g/m³
  • Dentro, 21 °C y 55 %: 10,1 g/m³

Con esos números se ve claro. En un día de invierno a 5 °C, ese aire exterior empapado al 90 % entra en casa, se calienta a 20 °C y se queda en torno al 35 % de humedad relativa. Ventilar seca, y mucho. En cambio, el día de lluvia a 18 °C con el aire al 95 % trae 14,6 g/m³ frente a los 10,4 de dentro: abrir la ventana añade agua a las paredes y a los cristales.

Resumido en dos frases: si fuera hace bastante más frío que dentro, ventilar seca casi siempre. Si fuera hace la misma temperatura que dentro o más, y encima llueve o hay niebla, mantén cerrado y deja trabajar al deshumidificador. Un higrómetro de 10-15 € en el alféizar, o el display del propio aparato comparado con el móvil, resuelve la duda en diez segundos.

Casos en los que ventilar no sirve de nada

Hay situaciones donde el aire exterior nunca va a ser suficiente, por frío que haga:

  • Secar ropa dentro. Una lavadora de 7 kg suelta entre 2 y 3 litros de agua al aire del salón. Ventilando a ratos no da tiempo a evacuarla antes de que se condense en el cristal más frío. Aquí un equipo con desagüe continuo, como el Pro Breeze PB-06 de 12 litros, seca el tendedero en unas horas y vacía por el tubo sin que tengas que estar pendiente del depósito.
  • Baños interiores y despensas sin ventana. No hay nada que abrir. El extractor ayuda, pero si descarga a un patinillo saturado, el agua se queda.
  • Sótanos, trasteros y garajes en primavera y verano. Es el error clásico: entra aire templado y húmedo, toca muros que están a 14 °C y condensa al instante. Ventilar ahí en agosto crea moho, no lo evita.
  • Pisos en costa con lluvia persistente. Semanas enteras con el exterior por encima del 85 % y temperaturas suaves. No hay ventana que arregle eso.
Pro Breeze PB-06 12L con desagüe continuo
Los modelos con salida para desagüe continuo evitan vaciar el depósito tres veces al día cuando se seca ropa dentro.

La rutina que combina las dos cosas

Ventilar y deshumidificar no compiten, hacen trabajos distintos. La ventilación renueva el aire: saca CO₂, olores, compuestos de productos de limpieza y esporas en suspensión. El deshumidificador solo quita agua, pero la quita cuando el exterior no puede.

Un esquema que funciona en invierno:

  • Mañana, 5-10 minutos de corriente cruzada con las ventanas de dos fachadas abiertas y los termostatos de los radiadores bajados. Rápido e intenso: las paredes y los muebles no se enfrían, solo se cambia el aire.
  • Deshumidificador cerrado el resto del día, con la puerta de la habitación cerrada y fijado al 50-55 % de humedad. Con el higrostato activado, el compresor para solo y el consumo baja a la mitad del teórico.
  • Nada de ventilar con el aparato encendido. Estarías secando el barrio. Si abres, apágalo.
  • Extractor del baño 15 minutos después de la ducha, con la puerta cerrada, antes de dejar que ese vapor migre al pasillo.

Para quien no está en casa a las horas en que se acumula la humedad, los modelos con app tienen más sentido del que parece. El Cecotec BigDry 4000 Expert Connected permite arrancarlo desde el móvil para que el salón esté seco al llegar, y el Midea de 12 litros y 300 W avisa en el teléfono cuando el depósito está lleno, que es el motivo número uno por el que estos aparatos acaban apagados en un rincón.

Si el problema es puntual y está localizado en un armario o un baño pequeño, antes de comprar un compresor merece la pena probar algo mínimo como el Cecotec BigDry 2000 Light, que saca unos 300 ml al día y apenas se oye. Para un salón con condensación en los cristales se queda corto, y conviene saberlo antes de pedirlo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tener el deshumidificador encendido con la ventana abierta?

No tiene sentido: el aparato intentaría secar el aire exterior, que es ilimitado. Ventila con él apagado y enciéndelo al cerrar. La humedad se desploma en los primeros minutos de ventilación de invierno y luego el deshumidificador mantiene el nivel.

¿Cuánto hay que ventilar al día en invierno?

Entre 5 y 10 minutos, dos o tres veces al día, con corriente cruzada. Es más eficaz y pierde mucho menos calor que tener una ventana entreabierta toda la mañana, que enfría los muros sin renovar bien el aire.

¿Ventilar quita el moho de la pared?

Corta la causa, que es la condensación, pero no elimina la mancha ya formada: eso hay que limpiarlo aparte. Si el moho ha salido en una pared fría, lo que necesitas es mantener la humedad por debajo del 55 % de forma constante, y eso en invierno solo lo garantiza un deshumidificador.

¿Es mejor ventilar por la mañana o por la noche?

En invierno, a primera hora de la mañana: es cuando el aire exterior está más frío y, por tanto, trae menos agua en términos absolutos. En verano, justo al revés, de madrugada o a primera hora, nunca al mediodía de un día húmedo.

Si tuviera que quedarme con una idea: la ventana es la herramienta barata y casi siempre gana en invierno, pero deja de funcionar en cuanto fuera hace tanto calor como dentro o llueve varios días seguidos. El deshumidificador cubre justo ese hueco por unos diez euros al mes, y de paso devuelve casi todo lo que gasta en forma de calor. Lo caro es no hacer ninguna de las dos cosas y acabar repintando una pared.