Peligros del calefactor por la noche: riesgos reales
Dejar el calefactor por la noche encendido es una de esas costumbres que casi todo el mundo tiene en invierno y casi nadie se plantea. Los riesgos no son imaginarios, pero tampoco son los que la gente suele temer.
Un calefactor eléctrico en buen estado, colocado en el suelo, lejos de cortinas y ropa, y enchufado directamente a la pared, puede quedarse encendido mientras duermes. El peligro real no es el aparato: es el textil que tiene al lado, la regleta donde está conectado y el termostato mal puesto que te deja el cuarto a 25 grados.
Los tres problemas habituales son el incendio por contacto con materiales inflamables, el aire reseco que te despierta con la garganta áspera y la factura: ocho horas seguidas a 2.000 W son unos 2,40 € por noche con la luz a 0,15 €/kWh.
¿Es peligroso dejar el calefactor encendido por la noche?
Depende del tipo. No todos los calefactores se comportan igual cuando los dejas ocho horas sin vigilancia.
- Termoventiladores y cerámicos. Resistencia que se pone al rojo (o casi) y un ventilador que empuja el aire. Son los que más calor concentran en un punto pequeño. Los modelos actuales llevan protección antivuelco y corte por sobrecalentamiento, pero siguen siendo los menos recomendables para toda la noche.
- Radiadores de aceite y emisores térmicos. La superficie se calienta mucho (puede pasar de 70 °C), pero no hay resistencia al aire libre ni ventilador. Con termostato, encienden y apagan solos. Son la opción más razonable para un dormitorio.
- Halógenos y estufas de cuarzo. Calientan por radiación directa. Si cae una manta encima, prende rápido. Para dormir, no.
- Estufas de gas butano o catalíticas. Aquí no hay matices: consumen oxígeno y generan monóxido de carbono. Nunca en un dormitorio cerrado, nunca mientras duermes. La mayoría de intoxicaciones graves del invierno vienen de ahí, no de un aparato eléctrico.
Si el plan es dejarlo toda la noche, un radiador de aceite tipo Orbegozo RF 2000| o el De'Longhi Radia S trabajan en silencio y mantienen la temperatura sin ciclos bruscos. Los compradores suelen coincidir en lo mismo: tarda en calentar, pero una vez caliente no se le oye y el cuarto no se enfría de golpe cuando el termostato corta.
¿Por qué un calefactor puede provocar un incendio?
Casi nunca por un fallo interno. Las causas repetidas son cuatro y todas se evitan en treinta segundos:
- Textiles demasiado cerca. Cortinas, edredones, el borde de la colcha que cae hasta el suelo, una toalla puesta encima para que caliente más rápido. Deja un metro libre por delante y medio metro por los lados. Secar ropa sobre un calefactor es la forma más directa de tener un problema.
- Regletas y alargadores. Un aparato de 2.000 W tira unos 8,7 A. Muchas regletas baratas están pensadas para menos y se calientan en el conector. Siempre enchufe de pared, y nada más compartiendo esa toma.
- Superficie blanda o inclinada. Sobre una alfombra gruesa o una cama, el aparato se inclina, tapa la entrada de aire y la protección antivuelco puede no saltar si queda apoyado. Suelo duro y plano.
- Polvo acumulado dentro. La rejilla de un cerámico se llena de pelusa en una temporada. Un aspirado con boquilla fina antes de empezar el invierno evita el olor a quemado de las primeras horas.
Y una comprobación que casi nadie hace: tocar el enchufe después de una hora de funcionamiento. Si quema, el contacto está mal y ese enchufe no debería llevar ese aparato.
¿El calefactor reseca el aire? Qué pasa con la garganta por la mañana
Técnicamente, un calefactor no quita agua del aire. Lo que hace es subir la temperatura, y al subir la temperatura baja la humedad relativa. Una habitación a 18 °C con 60 % de humedad, calentada a 24 °C sin ventilar, se queda alrededor del 40 %. Si de partida ya estabas en el 45 %, acabas por debajo del 30 %, y ahí es donde aparecen la nariz tapada, los labios agrietados y esa garganta de papel de lija al despertar.
El rango cómodo para dormir está entre 40 y 60 % de humedad relativa y entre 17 y 19 °C de temperatura. Lo segundo arregla casi siempre lo primero: la mayoría de la gente pone el dormitorio demasiado caliente y luego culpa al aparato de resecarle.
Hay un efecto añadido en los modelos con ventilador: mueven el polvo y los ácaros que hay en la moqueta y la ropa de cama. Quien tiene alergia o rinitis lo nota más con un cerámico que con un emisor. Si es tu caso, un emisor térmico de pared calienta por convección natural, sin soplar nada, y además queda fuera del alcance de los pies y de cualquier cosa que puedas dejar tirada en el suelo.

¿Cuánto gasta un calefactor toda la noche?
Con la luz a 0,15 €/kWh (precio orientativo de PVPC medio; en tarifa fija puedes estar entre 0,12 y 0,18), ocho horas de funcionamiento salen así:
- 2.000 W a tope, sin termostato: 16 kWh por noche, 2,40 €. Treinta noches, unos 72 €.
- 1.500 W con termostato bien ajustado: el aparato trabaja en torno al 40-50 % del tiempo una vez alcanzada la temperatura. Unos 5-6 kWh, entre 0,75 y 0,90 € por noche.
- Dos horas antes de acostarte y apagado: con 1.500 W, 3 kWh, 0,45 €. La habitación aguanta el calor residual buena parte de la noche si la puerta está cerrada.
Esta última opción es la que mejor relación tiene entre comodidad y gasto, y la que elimina de un plumazo el riesgo de incendio nocturno. Para hacerla sin pensar hace falta un temporizador o programación. El Cecotec Ready Warm 10100 Smart Ceramic se maneja desde el móvil y permite dejarlo programado para que caliente antes de entrar en el cuarto y se apague solo; el Orbegozo SP 6000 va más allá con programación semanal, pensada para el baño pero igual de útil en un dormitorio.
Cómo dejarlo encendido sin sustos: la rutina de dos minutos
Si decides que se quede toda la noche, esta es la configuración razonable:
- Termostato entre 17 y 19 °C, no al máximo. Menos aire seco, menos consumo y mejor sueño.
- Potencia media, no turbo. Un aparato en marcha continua a baja potencia calienta igual y se estresa menos.
- Enchufe de pared, cable estirado, sin pasar por debajo de la alfombra.
- Un metro de aire libre alrededor y nada encima, nunca.
- Temporizador de 2 a 4 horas si el aparato lo lleva: cubre el momento de dormirse, que es cuando más frío se pasa.
- Puerta cerrada y persiana bajada. Retienen más calor que cualquier ajuste del calefactor.
Para quien duerme mal con cualquier zumbido, los cerámicos de nueva hornada han mejorado bastante: el Dreo Atom 316 lleva termostato al grado y trabaja en torno a los 40 dB en modo bajo, que es el nivel de una conversación en voz baja al otro lado de la habitación. Aun así, sigue teniendo ventilador y resistencia, así que las reglas de distancia valen igual.
Resumiendo la decisión: si el cuarto es pequeño y solo quieres quitarle el frío al momento de meterte en la cama, un cerámico con temporizador apagándose a la hora es suficiente y barato. Si necesitas temperatura estable hasta las siete de la mañana, el radiador de aceite o el emisor son mejor idea, cuestan más al comprarlos y te dan menos motivos para despertarte a media noche pensando si lo apagaste.
Preguntas frecuentes
¿Se puede dormir con un calefactor eléctrico encendido?
Sí, siempre que sea eléctrico, esté en el suelo sobre una superficie dura, a un metro de cualquier tela y enchufado directamente a la pared. Con estufas de gas butano o catalíticas, no: generan monóxido de carbono y consumen el oxígeno de la habitación.
¿Qué calefactor es más seguro para un dormitorio?
El radiador de aceite y el emisor térmico, porque no tienen resistencia a la vista ni ventilador que empuje aire caliente hacia un punto concreto. Se calientan en superficie, así que conviene mantenerlos alejados de la cama igualmente.
¿Por qué me despierto con la garganta seca?
Porque al calentar baja la humedad relativa del aire. Si el dormitorio está a 23 o 24 °C es fácil caer por debajo del 30 %. Bajar el termostato a 18 °C y ventilar cinco minutos al levantarte suele arreglarlo sin comprar nada.
¿Es mejor dejarlo toda la noche o encenderlo un rato antes?
Encenderlo dos horas antes de acostarte y apagarlo al meterte en la cama cuesta en torno a 0,45 € con un aparato de 1.500 W y elimina cualquier riesgo mientras duermes. Con la puerta cerrada, la habitación conserva buena parte de ese calor.
Productos mencionados en esta guía

Orbegozo RF 2000 Radiador de Aceite
62,00 €
De'Longhi Radia S TRRS0920
109,90 €
Orbegozo RRE 1310 Emisor Térmico
149,00 €
Cecotec Ready Warm 10100 Smart Ceramic
49,90 €
Orbegozo SP 6000 (baño, IP22)
49,99 €
Dreo Atom 316 1500W
49,99 €Precios orientativos, consultados en Amazon. Pueden cambiar en cualquier momento.