Preparar la casa para el invierno en una tarde: lista completa
Preparar la casa para el invierno cabe en una tarde si se hace en el orden correcto: primero lo que cuesta menos de 30 € y tapa fugas de aire, después lo que mejora la sensación térmica y, al final, el aparato de calor para la habitación donde más horas pasas.
El orden importa porque las primeras medidas son las que más calor retienen por euro gastado. Un burlete de 8 € en la puerta de entrada corta una corriente que te obliga a subir dos grados el termostato; una lámina aislante de 25 € en una ventana fría aporta bastante menos. Y una casa con 70 % de humedad se siente fría a 21 °C, por mucho calefactor que pongas.
La lista de abajo va de lo que más ahorra a lo que menos, con coste aproximado. Si solo tienes dos horas, haz los cinco primeros puntos y deja el resto para otro día: son los que cambian la factura.
Cómo preparar la casa para el frío: lo barato primero (menos de 40 €)
Todo lo de este bloque se compra en una ferretería de barrio y se instala sin herramientas especiales. Es el 70 % del resultado.
1. Burletes en puertas y ventanas (5-15 € por paquete)
Es lo primero por una razón: el aire frío que entra por las rendijas no lo arregla ningún radiador. Las tiras adhesivas de espuma o de caucho tipo E o D se pegan en el marco, no en la hoja, y hay que limpiar bien la superficie antes o se despegan en enero. El caucho dura varias temporadas; la espuma barata, una.
Para saber dónde están las fugas, pasa la mano o un mechero (con cuidado) por el perímetro de cada ventana con la casa cerrada. Donde la llama se incline, hay aire entrando. Las ventanas correderas de aluminio antiguas son las peores: ahí el burlete de cepillo en el carril es lo que funciona.
2. Bajo-puerta en la entrada y en habitaciones sin usar (8-15 €)
La rendija de un centímetro bajo la puerta de entrada equivale a tener una ventana pequeña entreabierta todo el día. Un burlete de doble cepillo atornillado o adhesivo lo corta. El típico tope de tela en forma de salchicha también vale, pero hay que recolocarlo cada vez que abres.
Si tienes habitaciones que no usas, ciérralas con bajo-puerta incluido y baja o cierra sus radiadores. Calentar 90 m² cuando vives en 55 es el gasto más tonto del invierno.
3. Purgar los radiadores (gratis, 20 minutos)
Si la parte de arriba del radiador está fría y la de abajo caliente, hay aire dentro y estás pagando un radiador que rinde a medias. Abre el purgador con la llave o un destornillador plano, pon un vaso debajo, deja salir el aire hasta que salga agua y cierra. Hazlo con la caldera apagada y empezando por los radiadores más bajos de la casa. Después revisa la presión del circuito: suele tener que estar entre 1 y 1,5 bar.
4. Despejar los radiadores (gratis)
Un sofá pegado al radiador, una repisa justo encima o una cortina larga que lo cubre se tragan buena parte del calor. Un radiador necesita aire circulando por delante y por arriba. Separar el sofá 15-20 cm y recortar la cortina para que termine en el alféizar es gratis y se nota.
5. Cerrar persianas al anochecer (gratis)
El cristal es el punto más frío de cualquier pared. Una persiana bajada crea una cámara de aire entre el vidrio y la lama que reduce bastante la pérdida nocturna. La rutina es simple: persianas arriba mientras hay sol (especialmente en ventanas orientadas al sur, que calientan gratis) y abajo en cuanto cae la tarde. Mucha gente hace justo lo contrario y deja las persianas medio bajadas todo el día.
6. Cortinas gruesas o con forro térmico (20-50 € por ventana)
Entran en el bloque barato por poco. Una cortina pesada que llegue al suelo y cubra algo de pared a los lados funciona como aislamiento extra en las ventanas que no tienen persiana: puertas de terraza, miradores, ventanas de baño. Si la cortina deja hueco por arriba, el aire frío baja y circula igual, así que la barra conviene ponerla pegada al techo.
Trucos para que la casa esté más caliente: el bloque de precio medio (30-150 €)
7. Alfombras en suelos de baldosa o terrazo (30-90 €)
El suelo frío no se nota en el termómetro, se nota en los pies, y es lo que hace que subas el termostato. Una alfombra con base de fieltro o goma en la zona de estar y otra junto a la cama cambian la sensación sin cambiar un solo grado. En pisos bajos y en viviendas sin aislamiento bajo el forjado es de lo que más se agradece.
8. Láminas aislantes para cristales (15-30 € por ventana)
El film retráctil que se pega al marco y se tensa con secador crea una cámara de aire delante del vidrio. En un cristal simple antiguo reduce la sensación de pared fría y corta la condensación de las mañanas. En una ventana con doble acristalamiento en buen estado el efecto es mucho menor; ahí el dinero rinde más en el burlete del marco. El punto flojo: se ve, no queda bonito y hay que quitarlo en primavera.
9. El aparato adecuado para la habitación donde pasas más horas
Aquí la pregunta no es cuál calienta más, sino qué tipo de calor necesitas. Si vas a estar cuatro o cinco horas seguidas en el mismo sitio (salón por la tarde, dormitorio), interesa un calor estable y silencioso: un radiador de aceite como el Orbegozo RF 2000 de 9 elementos tarda 15-20 minutos en arrancar pero sigue radiando cuando el termostato corta, no reseca y no hace ruido de ventilador.
Si lo que quieres es calor rápido en un despacho o un cuarto pequeño que usas a ratos, un cerámico tiene más sentido. El Dreo Atom 316 pesa 1,38 kg, se mueve de habitación con una mano y tiene termostato al grado, que es la diferencia entre mantener los 20 °C y estar encendiendo y apagando a mano. Para 10-15 m² bien aislados, 1.500 W sobran; el cálculo habitual es de 80 a 100 W por m² en una estancia normal.

Qué está sobrevalorado y no merece tu tarde
Algunas medidas circulan por internet con más fama de la que merecen:
- Papel de aluminio detrás del radiador. En una pared exterior sin aislar y con el radiador a pocos centímetros puede aportar algo, pero muy poco. En una pared ya aislada o en un tabique interior, el efecto es prácticamente nulo. Si vas a gastar media hora, gástala en purgar.
- Velas, macetas invertidas y similares. Cuatro velas dan la energía de cuatro velas. No calientan una habitación y sí consumen oxígeno y generan humedad.
- Dejar la calefacción baja todo el día en una casa sin aislar. La idea de que mantener 17 °C constantes gasta menos que encender y apagar funciona en casas bien aisladas. En un piso con ventanas simples y muros sin cámara, lo que pasa es que estás calentando la calle todo el día.
- Comprar el calefactor más potente que encuentres. Más vatios no es más calor neto si la habitación pierde aire por todas partes. Y 2.400 W en un enchufe compartido con la nevera es un salto de magnetotérmico esperando a ocurrir.
La parte que casi nadie cuenta: la humedad
Un aire húmedo conduce el calor desde tu piel más deprisa y hace que la ropa y la cama estén frías al tacto. A 21 °C con el 45 % de humedad relativa estás cómodo; a 21 °C con el 70 % tienes frío y acabas subiendo el termostato. Por eso el higrómetro (8-15 €) es una de las compras más rentables de esta lista: te dice si el problema es de temperatura o de humedad.
El rango razonable en invierno está entre el 40 % y el 60 %. Por encima aparecen la condensación en los cristales por la mañana, el moho en las esquinas del norte y detrás de los armarios, y esa sensación de frío pegajoso. Las causas típicas son las de siempre: ducharse sin extractor, cocinar sin campana, tender dentro y ventilar poco porque hace frío fuera.
Lo primero es gratis: ventilar cruzado 5-10 minutos por la mañana con los radiadores cerrados (el aire frío de la calle entra más seco y se calienta rápido), tapar las ollas, usar el extractor del baño 15 minutos después de la ducha. Si aun así el higrómetro no baja del 65 %, o si tiendes la ropa dentro varias veces por semana, un deshumidificador compacto como el Pro Breeze de 12 litros cubre bien un piso de 50-70 m² moviéndolo entre el salón y la zona de tender. Con 300 W aproximados de consumo, tenerlo encendido cuatro horas al día sale por poco más de un euro a la semana con la luz a 0,15 €/kWh, y de paso el calor residual que suelta sube medio grado la habitación.
El orden de la tarde
Si lo haces todo seguido: burletes y bajo-puerta primero (una hora y media), purgar radiadores y despejar muebles después (media hora), cortinas y alfombras cuando las tengas, y la rutina de persianas desde hoy mismo. El higrómetro lo enchufas y lo miras al día siguiente. El aparato de calor es lo último, porque cuanto mejor hayas hecho lo anterior, menos potencia vas a necesitar y menos vas a pagar por tenerlo encendido.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta preparar la casa para el invierno?
Con burletes, bajo-puerta y un higrómetro se cubre lo esencial por 30-40 €. Si añades cortinas gruesas y una alfombra, la cuenta sube a 100-150 €. El aparato de calefacción es aparte y depende de la habitación.
¿Se puede aislar la casa del frío sin obras?
Sí, en buena medida. Burletes, bajo-puertas, láminas para cristales, cortinas pesadas y la rutina de persianas atacan las fugas de aire y la pérdida por los vidrios, que es donde se va la mayor parte del calor en un piso. Lo que no se arregla sin obra es un muro exterior sin cámara o un puente térmico en el forjado.
¿Funciona el papel de aluminio detrás del radiador?
Muy poco en la mayoría de casos. Solo tiene algún sentido si el radiador está pegado a una pared exterior sin aislar, y aun así el ahorro es pequeño. Purgar el radiador y apartar el sofá aportan bastante más.
¿Por qué tengo frío si el termómetro marca 21 grados?
Normalmente por humedad alta o por corrientes de aire. Con más del 65 % de humedad relativa la sensación térmica baja varios grados, y una rendija en una ventana crea una corriente que se nota aunque el aire de la habitación esté caliente. Mide la humedad antes de subir el termostato.
Productos mencionados en esta guía

Orbegozo RF 2000 Radiador de Aceite
64,90 €
Dreo Atom 316 1500W
42,49 €
Pro Breeze Compacto 12L
132,99 €Precios orientativos, consultados en Amazon. Pueden cambiar en cualquier momento.