La cuenta, en tres pasos

Coge la etiqueta del aparato o la ficha técnica y busca la potencia en vatios. Un deshumidificador doméstico de compresor de entre 12 y 20 litros al día suele moverse en la franja de los 200 a los 400 W, dependiendo del modelo y de si está o no calentando el aire de salida. Con ese dato ya tienes todo.

Paso 1. Divide los vatios entre 1.000 para pasarlos a kilovatios. Un aparato de 300 W son 0,3 kW.

Paso 2. Multiplica por las horas que lo vas a tener funcionando al día. Ocho horas a 0,3 kW son 2,4 kWh.

Paso 3. Multiplica por lo que pagas tú el kilovatio hora. Ese número está en tu factura y cambia mucho según la tarifa y el tramo horario; si tomas 0,15 €/kWh como referencia orientativa, salen 0,36 € al día. Unos 11 € al mes si lo usas todos los días.

Esa es la cifra máxima teórica, la del aparato trabajando sin parar. En la práctica se paga bastante menos, y el motivo merece su propia sección.

Por qué casi nunca vas a pagar esa cifra

Un deshumidificador con higrostato no funciona en continuo. Lo pones al 50 o 55 % de humedad relativa, el compresor arranca, extrae agua hasta llegar a ese punto y se para. A partir de ahí solo vuelve a encenderse cuando la humedad sube otra vez, y lo que queda girando entre ciclo y ciclo es el ventilador, que consume una fracción mínima de la potencia total.

En un piso normal, después del primer día o dos de secado a fondo, el compresor acaba trabajando entre un tercio y la mitad del tiempo que el aparato está enchufado. Aquellos 11 € del cálculo anterior se quedan en cuatro o cinco. Y eso solo durante los meses húmedos: en verano, en la mayor parte de España, el trasto está en el armario.

Hay un matiz importante. Si dejas el aparato en modo continuo, sin higrostato, o si lo pones a un objetivo de humedad absurdamente bajo (40 %, por ejemplo), el compresor no para nunca y sí vas a pagar el máximo. Bajar del 45 % no mejora nada, reseca la garganta y la madera, y multiplica la factura. El rango sano está entre el 45 y el 60 %.

Compresor o desecante: aquí está la diferencia gorda

Los deshumidificadores de compresor condensan la humedad enfriando el aire, como una nevera. Son los que consumen menos por litro de agua extraída y los que tienen sentido en casi cualquier vivienda.

Los desecantes usan un rotor con material absorbente y una resistencia que lo regenera. Esa resistencia es un calefactor, con lo que implica en consumo: gastan bastante más para sacar la misma cantidad de agua. A cambio funcionan bien por debajo de 15 grados, donde el compresor pierde eficacia. Tienen su hueco en garajes, trasteros y segundas residencias sin calefacción, pero para un piso habitado la cuenta sale casi siempre a favor del compresor.

Los modelos baratos de sobremesa que no dan la potencia en la ficha y prometen silencio absoluto suelen ser Peltier: extraen 300 o 500 mililitros al día y no sirven para un salón, solo para un armario. No entran en esta comparación porque no resuelven un problema de humedad real.

Seis ajustes que bajan el gasto de verdad

Con el aparato ya comprado, el consumo depende más de cómo lo uses que del modelo.

  • Cierra la habitación. Un deshumidificador con la puerta abierta al resto de la casa trabaja el doble para el mismo resultado. Si el problema es una pared concreta, aísla esa estancia mientras funciona.
  • Deja de vaciar el depósito. Cada vez que se llena y salta el corte, el aparato está parado hasta que llegas tú. Un tubo de drenaje continuo al desagüe de la lavadora o a un sumidero mantiene el ciclo sin interrupciones y sin que la humedad vuelva a subir de golpe. El KNKA PD22SC de 16 litros trae el tubo en la caja, que no es lo habitual.
  • Usa la programación horaria. Si tienes tarifa por tramos, mover la mayor parte del trabajo a las horas valle cambia la factura sin cambiar el resultado. En el Cecotec BigDry 4000 Expert Connected eso se hace desde el móvil, que es la única función de wifi que la gente acaba usando de verdad: dejarlo programado y olvidarse.
  • No lo pongas contra la pared. Necesita aire libre por delante y por detrás. Ahogado en una esquina, recircula su propio aire seco y se pasa el rato encendido midiendo mal.
  • Limpia el filtro cada dos o tres semanas. Un filtro cargado de polvo reduce el caudal de aire y obliga al compresor a trabajar más tiempo. Se saca, se pasa por agua, se deja secar.
  • Sécalo todo de golpe y luego mantén. Dos o tres días de uso intensivo al principio de la temporada, y después ciclos cortos de mantenimiento. Es más barato que ir persiguiendo la humedad cuando ya ha aparecido la mancha.

Secar ropa dentro: el caso donde más se nota

Aquí es donde el cálculo se vuelve interesante, porque la alternativa también consume. Una secadora de condensación gasta bastante por ciclo; un deshumidificador con modo ropa, colocado al lado del tendedero en un cuarto cerrado, deja una colada seca en unas horas y de paso te está secando la habitación. No es tan rápido, pero el coste por colada es notablemente menor y evita el problema de fondo: la ropa tendida dentro suelta litros de agua al aire, y ese agua acaba en las ventanas y en las esquinas del techo.

Pro Breeze Compacto 12L
El Pro Breeze de 12 litros es de los pocos modelos con compresor de verdad en su rango de precio

Para esto no hace falta gastar mucho. El Pro Breeze compacto de 12 litros lleva compresor y cubre bien un salón o un dormitorio grande, que es lo que necesita la mayoría. Si la casa es amplia o hay varias plantas, un aparato más grande como el Pro Breeze OmniDry de 20 litros consume más por hora pero termina antes y se para antes, con lo que el gasto diario no se dispara tanto como sugiere la diferencia de potencia. Y si quieres filtración fina porque hay alergias de por medio, el De'Longhi AriaDry juega en otra liga de precio, aunque el consumo por litro extraído está en la misma horquilla que el resto.

La comparación que casi nadie hace es la correcta: no es el deshumidificador contra no hacer nada, es el deshumidificador contra pintar una pared con moho cada dos inviernos, contra tener la calefacción más alta porque el aire húmedo se siente más frío, y contra tirar ropa y calzado estropeados. Con esos cinco euros al mes en la mano, la cuenta deja de ser un problema.